El pensamiento divergente produce varias rutas posibles, asociaciones, cambios de marco y respuestas alternativas. No es lo opuesto a rigor: necesita selección, evaluación y elaboración.
En altas capacidades puede aparecer como rapidez asociativa, transferencia entre dominios, reformulación del problema o conversación ramificada. Puede ser valioso y, a la vez, difícil de seguir para contextos muy secuenciales.
La clave es convertir divergencia en producción comunicable, no romantizar dispersión.