Una restricción productiva es una limitación diseñada para mejorar pensamiento y creatividad: un problema real, un criterio de calidad, un material, un tiempo, un destinatario o una exigencia formal.
En altas capacidades, las restricciones evitan que la creatividad se disperse. Obligan a seleccionar, justificar, revisar y convertir ideas en producto. Son puente entre pensamiento divergente y evaluación auténtica.
La restricción debe abrir complejidad, no empobrecerla.