Evaluar creatividad consiste en valorar novedad, valor, pertinencia, elaboración y transferencia dentro de un contexto. No basta contar ideas ni premiar rareza.
Una buena evaluación combina proceso generativo, calidad del producto y adecuación al dominio. Puede incluir juicio experto, tareas abiertas, portafolios y análisis de productos.
El riesgo es doble: medir solo lo fácil o usar creatividad como etiqueta subjetiva. La evaluación debe hacer visibles sus criterios.