El talento simple designa un recurso muy alto en una forma de representación o dominio. El talento complejo aparece cuando varias aptitudes se integran funcionalmente.
Esta distinción permite evitar una categoría única de altas capacidades. Un talento matemático, verbal, espacial o académico no exige la misma respuesta que un perfil globalmente homogéneo.
La respuesta debe ser específica de dominio y revisar si el contexto permite desarrollar esa combinación de recursos.