El cribado es una fase de búsqueda amplia. Su objetivo no es diagnosticar, sino reducir la probabilidad de que perfiles relevantes queden invisibles por estereotipos, rendimiento irregular o falta de oportunidad.
Un buen cribado combina nominación docente, información familiar, autoinforme, rendimiento, pruebas colectivas, observación de creatividad y señales de aprendizaje rápido. Debe ser suficientemente sensible para detectar candidatos, pero no debe confundirse con confirmación.
La salida del cribado es una hipótesis para evaluación posterior. Si se usa como filtro rígido, reproduce los sesgos que pretendía corregir.