La pregunta “qué porcentaje de alumnado tiene altas capacidades” no tiene una sola respuesta si no se declara el modelo. Cada criterio dibuja una población distinta. Por eso conviene distinguir prevalencia teórica, población candidata a programas y alumnado oficialmente identificado.
El corte psicométrico clásico de CI igual o superior a 130 corresponde aproximadamente al 2,28 % de la población bajo una distribución normal. Si se usa CI 145, la cifra baja alrededor del 0,13 %. Si se trabaja con umbrales más amplios, como CI 115 o 123, la población potencial sube mucho.
Los modelos multidimensionales cambian la pregunta. Marland puede justificar un 3-5 % de alumnado candidato a servicios diferenciados. Gagné se mueve alrededor de una lógica de dotación más amplia, a menudo situada cerca del 10 %. Renzulli propone pools de enriquecimiento más amplios, 15-20 %, sin afirmar que todo ese grupo sea superdotado.
Si una administración identifica al 0,8 % del alumnado, ese dato no es prevalencia real. Es alumnado registrado o atendido. La brecha frente a 2,28 %, 5 % o 10 % cambia según el criterio, pero en todos los casos obliga a preguntar por infradetección, protocolo, formación, sesgo territorial y desigualdad de acceso.
No se debe mezclar prevalencia esperada con diagnóstico individual. Un porcentaje ayuda a planificar servicios y detectar brechas; una identificación individual exige instrumentos, historia, perfil, contexto y respuesta.