La diferenciación curricular adapta contenido, proceso, producto, ritmo y nivel de abstracción para que el aprendizaje sea real. En altas capacidades no debería limitarse a más ejercicios.
Puede cambiar el nivel de complejidad, la profundidad conceptual, la autonomía, el tipo de producto, el ritmo, los materiales, el agrupamiento o los criterios de evaluación. La clave es que la modificación responda al perfil, no a una plantilla genérica.
La diferenciación suele combinar compactación, enriquecimiento, currículo avanzado y restricciones productivas. También puede incluir apoyo ejecutivo si hay doble excepcionalidad.
Diferenciar no es aislar. Debe cuidar pertenencia, pares y seguimiento.