La orientación educativa necesita articular evidencia, criterio y respuesta. La identificación no es una colección de pruebas; es una inferencia profesional que debe ser comunicable y revisable.
La ruta mínima es cribado, instrumentos y fuentes, evaluación psicopedagógica, informe y devolución y plan individualizado.
Todo informe debería declarar modelo, criterio, instrumento y límite. Véase coherencia entre modelo, criterio e instrumento, psicometría, perfil intelectual y evaluación auténtica.
La orientación debe cuidar techo de prueba, doble excepcionalidad, género, contexto sociocultural, discrepancias entre fuentes y ruptura entre identificación y respuesta. Un diagnóstico sin medidas queda incompleto.